Relato…
¿Hasta cuándo, amor?
Por
éstas y tantas cosas, si pudiera volver el tiempo atrás, no dudaría en volver a
conocerte…
Navegué
por aquellos mundos en los que, sin rumbo, jamás pensé que te encontraría.
Una
noche más en la que me encontraba perdida e inmersa en una profunda laguna de
la que era difícil escapar.
Sólo
sabía que adoraba hablar contigo, nada más. Que conforme pasaban las horas se
hacía más gustosa nuestra conversación.
Aquella
noche me acosté pensándote, y aún eras una persona desconocida para mí.
Al
día siguiente sonó mi teléfono: Para mi grata sorpresa, eras tú.
No
sabía qué era, pero estaba convencida de que me encantaba.
Promovías
sensaciones maravillosas e inexplicables en mis adentros, y sólo tu voz me
hacía estremecer.
Pasaban
los días, llegaban las noches, y el deseo de escucharte sobre todo antes de
irme a dormir se hacía cada vez más latente.
Las
ganas de conocerte se avivaban en mi interior.
Cuando
te tuve enfrente por primera vez, sentí una doble sensación, me encontraba a
gusto, y a su vez, extraña.
No
sabía qué, tampoco sabía cómo, sólo que en aquella cena y su posterior suculenta
copa me resultabas interesante. Conforme pasaban las horas, sentía deseos de
besarte.
Nunca
olvidaré la primera vez que te vi, así como la forma en que me hiciste
estremecer con esas caricias en aquel taxi, rumbo al hotel. Una vez allí, mis
ansias por volver a acariciarte se tornaban cada vez más presentes…
Sentada
en la cama, quise fundirme contigo en un profundo beso del que jamás hubiera
querido escapar. Pensaba:
‘’Si
unas pocas caricias me han resultado increíbles de asimilar, cómo podrán ser
tus besos’’. Estaba segura, Simplemente maravillosos.
No
sabía cómo hacerlo, pero lo deseaba.
Gracias
a tu ‘’bésame’’ pude alcanzar tus labios. Mi sorpresa fue mayor cuando puse mi
boca sobre la tuya y tú me correspondías con el mismo sentimiento que yo.
Tampoco
supe cómo, acabamos haciendo el amor.
Fue
una noche memorable, llena de placer y sentimientos encontrados, que siempre
permanecerá en mi recuerdo, al igual que todas y cada una de las que hemos
pasado, sin poder movernos un segundo de nuestro lado.
Tantas
cosas nos han distanciado, como tantas nos han vuelto a unir. Sé que sería un
intento inútil alejarme de ti.
He
sufrido muchísimo las veces que no he podido tenerte, no te imaginas, hasta qué
punto. Esa nueva ‘’personita’’ que apareció en mi vida, tú… se había añadido a
mi lista de ‘’nuevas ilusiones‘’ para ser ¡un poquito más feliz! Pero se me rompieron todos los esquemas
conforme me fui dando cuenta de que no estabas al alcance de mis brazos… y no
consigo dejar que seas esa persona idealizada en mi vida, sigo aquí, fabricando
sueños, porque en la vida no veo posible decir que hay imposibles. La vida es
un cúmulo de circunstancias, de días felices y días tristes. Al igual que se
esconde, el sol puede volver a salir. Al igual que se cierran y se protegen de
un ‘’no sé qué’’, también llega el momento de abrir puertas y quitar los
cerrojos. Una pequeña esperanza que haga latente el momento de tu regreso. A veces
tengo miedo de decirte cuanto te quiero. Me encantaría que además de fuego de
pasión en tu alma, también hubiera un poquito de amor, el cual es como el
viento: No puedo verlo, pero sí sentirlo.
Me
he dado cuenta que en -gran parte- la culpa fue mía, por presionarte, por no
saber ver que simplemente no querías estar a mi lado, que nada podía hacer ya
que no eras para mí, que toda mi lucha resultaba en vano, yo te lo echaba en
cara sin piedad, y eso a día de hoy, me sigue pesando.
Ojala
hubiera podido lograr que olvidaras todo aquel dolor conmigo y empezar de cero
a mi lado. Lo intenté tantas veces sin poner ni un solo límite de por medio, rebasando
todas aquellas barreras que sin querer me ponías, pero, no supe hacerlo.
Eres
lo más hermoso que me pudo pasar. Cuando te me acercabas y decías te quiero o
te amo, o cuando llegabas al orgasmo, sentía caminar entre las nubes y mis días
y noches sólo se reducían intensamente a ti, tanto, que si me dieran a elegir,
elegiría conocerte de nuevo, quererte de nuevo, sentirte y entregarme
nuevamente a ti.
Ahora
que escribo este documento, una de mis vías de escape, a pesar de que eres tan
inalcanzable que te mezclas con el azul infinito del mar, veo que nada ha cambiado,
la verdad no me explico por qué te sigo llevando en mi pecho, y, por qué si
estás tan lejos de estar a mi lado, mi corazón se ha empeñado en seguir
queriéndote así, en silencio. No sabes cómo duele callarme. Aunque duele aún
más no tenerte en ningún sentido. No soportaría palabras tuyas de rechazo.
Siento
que los temores vuelven a invadirme.
Los
celos me golpean duro cada vez que pienso que puede haber alguien más aunque
por ahora sea un mero fantasma. Es irremediable. Las lágrimas me ahogan tan
sólo pensar que algún día ya no pueda volver siquiera a rozarte.
No
quiero pensar. Sólo quiero vivir el momento, y aún así me tortura sin yo
quererlo, y es que, las teclas de un piano, son como las del corazón, por eso
las toco tan suavemente, para lograr que me ames, mi amor.
Ni
siquiera sabes, todas las cosas que yo daría por ser algo más para ti. Tantas
veces me he roto yo misma el corazón y la cabeza, pensando qué puedo hacer para
que estés conmigo. Sé que no encontraré un ser tan completo como tú, y si lo
hiciera, no sería lo mismo.
También
sé que es ‘’casi imposible’’ que suceda, pero siempre mantengo un poquito de la
fe que me queda.
No
imaginas todo lo que daría por SABER CÓMO hacerte feliz, por hacerte sentir que
alguien te quiere y te cuida de una manera extremadamente especial, tal y como
tú lo eres, cumplir tus lejanos sueños a nivel emocional, que fueras algún día
esa persona con quien pueda acostarme en la cama todas las noches y tener un
amanecer hermoso a tu lado, que seamos una sola alma en dos cuerpos, ojala
pudiera ser yo ese alguien capaz de volver a enseñarte a querer, pero lo veo
tan lejos de mi alcance…
¿Qué
puedo hacer para que todo cambie, además de ser yo misma como soy, contigo? Tal
vez entender que no tengo más opción que resignarme, aunque bien dicen que los
sentimientos son completamente libres aunque el amor no sea correspondido. Es
una lástima.
A
veces te confieso, me gustaría huir de ti, pero si no vinieses corriendo a
buscarme, me moriría.
A
pesar de ello, soy una mujer eternamente agradecida de la felicidad que me
aportas, eres tan especial que me conformo con lo que estoy recibiendo, créeme,
es uno de mis más preciados tesoros, y estoy tratando de cuidarte para
conservarlo todo el tiempo que pueda. Hasta ahora tengo impregnada la esencia
de tus besos en mi piel y no he podido arrancármela del fondo de mi ser.
No
sabes lo que es sentir tu respiración sobre mi pecho y hacerla mía, entregarme
a ti en cada caricia que te brindo, en tus abrazos, haciéndote partícipe de
tanta pasión en cada segundo, y es que mientras haya una llama, que contigo es
espectacularmente fácil de mantener prendida, te seguiré recordando eso de: ‘’Si
en las noches no puedes dormir, no cuentes estrellas, cuenta conmigo’’.
Ahora
no sé qué somos, ni por cuánto tiempo, sólo sé que muero de ganas por seguir compartiendo
esta dicha, así que sin más te pido, si algún día me dejas, llévame contigo.